Introducción a la Gestión de Proyectos

Autor: Francisco Fernández Rodríguez - 17/11/20

¿Normalmente qué queremos conseguir en nuestras empresas, negocios y con la mayoría de acciones que realizamos en el día a día? Objetivos; y para ello ¿qué elementos y variables nos permiten alcanzarlos? una planificación, requisitos, tiempo, costes, recursos…etc. Y, ¿cómo manejamos estos elementos y sus variables? con lo más importante, con un orquestador que nos ayude a alcanzar dichos objetivos.

A menudo he visto como muchas empresas a la hora de realizar los presupuestos de los proyectos han querido recortar en esta figura intentando ajustarlos al equipo, recursos, medios físicos etc, y ha escatimado en el jefe de proyecto al verlo como una carga innecesaria, y sin pensar en el éxito del mismo. Esto, afortunadamente, ha cambiado, o, por lo menos, pienso que está cambiando, y cada vez son más empresas las que buscan mejores jefes de proyectos y líderes, a los que dar la confianza necesaria para dirigir equipos y convertirlos en grupos de alto rendimiento donde prime la cohesión y el entendimiento por encima de los choques, altibajos y catástrofes.

Una gestión excelente comprende, aparte de gestionar el famoso triangulo de hierro (costes, plazo y alcance), en gestionar a los clientes, a los equipos y el crear una cultura dentro de la organización con una mentalidad dirigida a las personas, punto clave del éxito o fracaso; porque siendo realistas, un proyecto fracasa en muchas ocasiones por esta causa, los integrantes del equipo.

Para ello, un líder de proyecto debe ejercer una buena gestión para garantizar que los objetivos del proyecto están alineados con los objetivos estratégicos del negocio. Debe de asegurar que el proyecto se encauce cuando se desvía de su curso, o ya no cumple con los objetivos de negocio, es decir, ya no aporta valor.

Los equipos de proyecto son el motor de los mismos, pero sin una buena gestión, y, sin nadie al volante, pueden ir a la deriva como barco sin rumbo.

Un liderazgo dentro de la gestión de proyectos en todas sus versiones, desde las más tradicional hasta las metodologías agiles incluyendo las hibridas, debe de proporcionar la visión, motivación, guía y eliminación de obstáculos. además de ser fuente de inspiración para que todos los integrantes del equipo se sientan arropados a lo largo del desarrollo del proyecto. Las distintas versiones de un jefe de proyecto no chocan unas con otras ya que es una disciplina dinámica, que evoluciona y que se adapta a su tiempo como la vida misma.

La gestión de proyectos debe buscar la claridad para respaldar un plan adecuado y agregar valor. Para ello, es muy importante que un proyecto se gestione con la metodología o marcos de trabajo que nos permita alcanzar los objetivos de manera óptima. Es decir, siempre que alguien pregunta, que metodología se va a utilizar, se tiende a responder, ¡con la que está de moda!, o, ¡la que todas las demás empresas están utilizando!, dejando de lado lo más importante que es, ¿Qué metodología, marco de trabajo o buenas prácticas nos van a resolver mejor la consecución de un proyecto concreto?, y, algo importante, ¿qué modelo de gestión de proyectos somos capaces de realizar?

No es fácil que un equipo de proyectos, el cual está acostumbrado a trabajar con un enfoque determinado, de la noche a la mañana esté trabajando con otro nuevo, totalmente transgresor o poco familiar, por lo que una buena gestión en este caso será la búsqueda de una formación que nos permitan entender y practicar las distintas corrientes, y poderlas aplicar en cada uno de los casos que se nos presentan.

Tener una buena base de las distintas formas de gestionar un proyecto, y, ahondar en ellas, nos permite participar de una cultura unificada, y hace más universal lo que cada vez está más demandado por las empresas: integrantes de un equipo de proyecto con un lenguaje común, y, con las suficientes herramientas para afrontar el día a día de esta difícil, pero gratificante carrera. Nada más y nada menos que la consecución de unos objetivos para el bien común de una compañía, sector, área, o comunidad en su ámbito de actuación, los proyectos.

La gestión de proyectos garantiza que la calidad de lo que se está entregando siempre está a la altura, asegurándola, y facilitando un proceso gradual en el tiempo que permite a los equipos evaluar y probar en base a sus resultados a lo largo del camino.

En definitiva, debemos de adaptarnos y debemos de conocer aquello que nos hará triunfar en un proyecto, y qué mejor forma de hacerlo que con la formación y el conocimiento de las mejores prácticas para que todos los miembros de un mismo equipo sepan identificar y trabajar bajo sus entornos.

La formación no es sólo para los lideres o responsables de proyectos, si no, para todos los que, de una manera u otra, están involucrados e interesados en la ejecución de un proyecto.


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